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Posts Tagged ‘EE.UU.’

Llevamos muchos post dedicados a productores, Hollywood, festivales, cine en general… pero ¿qué hay del cine español como industria? Creo que no hemos hecho suficiente alusión a la producción cinematográfica autóctona.

No podemos hablar de industria del cine español sin hacer un breve paréntesis para ver un poco lo que es una “industria“. Pues, simple y llanamente, un conjunto de sectores que ayudan a la generación de un producto -llámese película- que puede ser comercializado en un mercado (o varios: cinematográfico, televisivo, etc.). Estos sectores que en conjunto forman la industria del cine son, básicamente, la producción, distribución y exhibición, de los que llevamos tiempo hablando. No obstante, hay que apuntar que estos tres sectores no se sostendrían si no fuese por todo un conjunto de empresas técnicas auxiliares sin las cuales no podría sobrevivir la industria del cine. Y es que el cine, como casi toda empresa de la índole que sea, siempre necesita de otras empresas, de otros sectores, para salir adelante.

Ya tenemos la base, ahora necesitamos los “resultados”. ¿Que porqué resultados lo escribo entre comillas? Porque es más apropiado llamarlos “efectos secundarios” que resultados o beneficios lo que genera el cine español.

Un ejemplo:

Señores, ¿oyeron hablar de que se estaba haciendo la película de Manolete? ¿La han visto? ¿Recuerdan haber comido palomitas mientras comentaban la prominente nariz de Adrien Brody? ¿No verdad? Si es que no se ha llegado a estrenar. Más de 20 millones de euros tirados a la basura. Y se hizo en 2006. Por lo visto a los americanos eso de que salga un toro sangrando no le hace gracia. De acuerdo. Pero, ¿qué pasa que no existe nadie más  allá de los americanos? Más de lo mismo.

En realidad, se parece a Manolete

En realidad, se parece a Manolete

Según el Observatorio del Cine Europeo, de las 173 películas de facturación española, 43 no llegaron a proyectarse. Por allá en el 2003 se hablaba de crisis del cine español, y parece ser que la cosa no ha cambiado mucho: en 2008 nuestras pantallas contaron con 9 millones (¡NUEVE MILLONES!) de espectadores menos que en 2007.

Un servidor piensa igual que David Trueba, el director de Two much. Si la industria cinematográfica dependiese del Ministerio de Industria y no del de Cultura, y se le tratase como a las televisiones (a las que ahora se les ha permitido fusionarse) o la telefonía, la cosa cambiaría bastante. Ya se sabe que en este país no se trata igual a la empresa que a la cultura.

Algo está fallando en España en cuanto al cine, y más vale que se arregle pronto porque entre Hollywood, Bollywood y Nollywood (de Nigeria, el segundo país que más films produce, después de la India y por encima de EE.UU.) España se está quedando en la cola poco a poco.

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En primer lugar me gustaría lanzar una pregunta. Con ella clasifico a las personas en dos tipos, las que contestan que sí y tienen infancia, y las que contestan negativamente y por tanto no la tienen:

¿Quién no ha visto en su vida un capítulo de Dragon Ball Z (más conocido como Goku)?


Evidentemente exagero cuando digo que pienso que los que no han visto alguna vez Dragon Ball Z no tienen infancia. Pero sí creo que somos una generación diferente los que pertenecemos a ese grupo de niñ@s que, mientras desayunaban, veían cómo unos humanoides de ojos grandes y cuerpos irreales se peleaban por conseguir unas bolas de cristal.

Nostalgias aparte, el motivo de tanta parafernalia es el reciente estreno de la “adaptación” al cine de la susodicha serie de dibujos animados, Dragon Ball Evolution. ¿Que por qué pongo “adaptación” entre comillas? Sólo tienes que forear un rato para darte cuenta de los sentimientos de desilusión despertados en los antiguos seguidores de la serie. Imagínate si le preguntas a alguna persona que conozcas y que haya ido a verla…

“Es una película para niños”. “La historia no tiene nada que ver”. Son las frases que más se oyen a las puertas de las salas donde se está proyectando el filme, que contrastan con las caras de los niños cuyos ojos se abren tanto como los de Son Gohan o Bulma en su versión animada mientras exclaman: “¿¡has visto qué paliza le daba Piccolo al malo…!?”. Los niños ya no se fijan en lo que se fijaban… me refiero a la emoción por conseguir salvar la tierra, o al ímpetu por ser el mejor claro está.

Este es otro ejemplo más de cómo las ansias lucrativas de las productoras y de todos los grandes magnates, sobre todo hollywoodienses, acaban por los suelos, pues una mala adaptación, además de acabar con los seguidores del producto original, no atrae a nuevos espectadores.

Mundialmente, esta “joya” lleva recaudado unos 42 millones de euros, y  en su primer fin de semana en EE.UU. se hizo solamente con 4,7 millones de dólares, lo que puede ser mucho si no lo comparas con, por ejemplo, La Brújula Dorada, que obtuvo nada más y nada menos que 25,8 millones.

Como de costumbre, los números hablan por sí solos y el dinero mueve el mundo, así que, señores rellenadores-de-la-cartelera-con-basura, vayan esmerándose un poquito.

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