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Posts Tagged ‘dibujos animados’

Durante todo el tiempo que llevamos escribiendo sobre cine y empresa creo que hemos abordado bastantes temas relacionados. Cómo dice Ángel ya se acaba el curso y tenemos que ir terminando nuestro blog. Para uno de mis últimos post he elegido el tema de los cortometrajes de cine. Me alegro que no se me ocurriera antes y haber reservado el tema para este momento.

Los cortos son importantes, de eso no hay duda, obtienen premios a los mejores cortos, se puede buscar por Internet los 50 o 100 mejores cortometrajes, y, al igual que los largometrajes, han ido evolucionando, adaptándose e incluyendo los nuevos avances tecnológicos.

Se pueden encontrar cortos de todo tipo, de denuncia social, de dibujos animados, de cine mudo… A mi juicio, lo que hace grande a un corto es la idea, la originalidad añadida que tienen que tener para impactar en el público y con el escaso tiempo con el que cuentan. Ese don innato que tienen los productores de cortometrajes es hoy valorado tanto por los críticos de cine como por la población, pero hubo un tiempo en el que no existía tal reconocimiento social. Por ello, dedico esta entrada a los productores, directores y guionistas que a pesar de no haber sido valorados durante mucho tiempo, siguieron luchando, trabajando y sacando a la luz sus grandes obras.

A continuación una serie de cortometrajes que merecen la pena ser vistos, aunque hay muchísimos más increíbles y se pueden encontrar en Internet:

 

 

 

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¡Cómo han cambiado los dibujos animados de la década de los 80 o los 90 hasta ahora! Todos tenemos esa percepción del cine de dibujos animados, se ha pasado de la princesa del cuento de hadas salvada de la malvada bruja por su príncipe azul a historias con más humor como Shrek.

Pues bien, Disney-Pixar (unidos desde que en 2006 Disney comprara a Pixar, después de que Disney lograra el monopolio de los dibujos animados con célebres películas como “Buscando a Nemo”) nos sorprende una vez más con otra historia de dibujos animados con “Up” con un abuelo de casi ochenta años como protagonista. Que esta película esté en las pantallas ha costado 132 millones de euros y que, como aporta la información sobre la noticia del periódico gratuito ADN, es la misma cantidad que se gastó en producir “Star Trek 2009” incluyendo el sueldo de los actores que protagonizaron dicha película. A pesar de la prometedora película, desde que se saben los detalles de ella las acciones de Disney-Pixar están bajando, quizá por la crisis y el auge de Internet como medio para poder ver las últimas producciones por la red (como ya se ha comentado en post anteriores). Por ello, las previsiones sobre los beneficios obtenidos de la venta en taquilla son un tanto desesperantes.

 

 

 

 

La evolución de los dibujos animados es visible en muchos aspectos. Antes, las producciones eran de peor calidad y todavía no se había avanzado tanto en el nuevo mundo de la tecnología que consigue que los personajes creados por los ordenadores parezcan actores reales. Los temas sobre los que tratarán las producciones también han cambiado. De una bonita historia de amor entre un príncipe y una doncella se ha pasado a animales parlantes que viven todo tipo de aventuras o a superhéroes patosos y con gran humor. Estos cambios en el cine animado han hecho que el público interesado por ver estas películas se amplía, llegando no sólo a los más pequeños sino también a los mayores. Antes, los únicos adultos que se veían en las salas de cine viendo este tipo de películas eran los padres obligados a acompañar a sus hijos, ahora todo ha cambiado. Eso afecta directamente al beneficio económico de las productoras, por supuesto aumentándolo, que es en definitiva lo que siempre persiguen.

Las producciones animadas abren Festivales de Cines como la película de Australia “Mary and Max” en el Festival de Sundance y como lo hará la nueva promesa “Up” en la 62 edición del Festival de Cannes.

 

cenicienta

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En primer lugar me gustaría lanzar una pregunta. Con ella clasifico a las personas en dos tipos, las que contestan que sí y tienen infancia, y las que contestan negativamente y por tanto no la tienen:

¿Quién no ha visto en su vida un capítulo de Dragon Ball Z (más conocido como Goku)?


Evidentemente exagero cuando digo que pienso que los que no han visto alguna vez Dragon Ball Z no tienen infancia. Pero sí creo que somos una generación diferente los que pertenecemos a ese grupo de niñ@s que, mientras desayunaban, veían cómo unos humanoides de ojos grandes y cuerpos irreales se peleaban por conseguir unas bolas de cristal.

Nostalgias aparte, el motivo de tanta parafernalia es el reciente estreno de la “adaptación” al cine de la susodicha serie de dibujos animados, Dragon Ball Evolution. ¿Que por qué pongo “adaptación” entre comillas? Sólo tienes que forear un rato para darte cuenta de los sentimientos de desilusión despertados en los antiguos seguidores de la serie. Imagínate si le preguntas a alguna persona que conozcas y que haya ido a verla…

“Es una película para niños”. “La historia no tiene nada que ver”. Son las frases que más se oyen a las puertas de las salas donde se está proyectando el filme, que contrastan con las caras de los niños cuyos ojos se abren tanto como los de Son Gohan o Bulma en su versión animada mientras exclaman: “¿¡has visto qué paliza le daba Piccolo al malo…!?”. Los niños ya no se fijan en lo que se fijaban… me refiero a la emoción por conseguir salvar la tierra, o al ímpetu por ser el mejor claro está.

Este es otro ejemplo más de cómo las ansias lucrativas de las productoras y de todos los grandes magnates, sobre todo hollywoodienses, acaban por los suelos, pues una mala adaptación, además de acabar con los seguidores del producto original, no atrae a nuevos espectadores.

Mundialmente, esta “joya” lleva recaudado unos 42 millones de euros, y  en su primer fin de semana en EE.UU. se hizo solamente con 4,7 millones de dólares, lo que puede ser mucho si no lo comparas con, por ejemplo, La Brújula Dorada, que obtuvo nada más y nada menos que 25,8 millones.

Como de costumbre, los números hablan por sí solos y el dinero mueve el mundo, así que, señores rellenadores-de-la-cartelera-con-basura, vayan esmerándose un poquito.

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